EL AMULETO DE BRONCE

El amuleto de bronce es la segunda novela de José Luis Corral Lafuente, trata sobre la epopeya de Gengis Kan. La historia comienza cuando el antiguo imperio mongol parece haber perdido todo su esplendor. Los mongoles se han dividido en pequeños clanes familiares. Yesugei, el último de sus caudillos, sueña con unirlos a todos en un solo estado, lo suficientemente poderoso como para derrotar a los tártaros. Yesugei, víctima de un engaño, es envenenado por un guerrero enemigo.
Su joven hijo Tejumin emprenderá la tarea de vengar su muerte y hacer cumplir los sueños imperiales de su padre. Pero éste no será aceptado como nuevo Kan por el resto de familias, las cuales abandonan el territorio dejándolo solo junto a su madre y hermanos. Con el tiempo fue capaz de unir a todos los clanes nómadas mongoles en uno solo para poder luego lanzarse a la conquista del mundo desde China hasta la puertas de Europa.
El autor intenta narrar la historia del modo más ameno posible y lo consigue con creces, ya que es fluida y amena, está muy bien documentada y nos acerca a uno de los genios militares más grandes de la historia.
Es impresionante también saber que, mientras en Europa los grandes imperios se hacían pedazos (en la batalla de Trafalgar), en Asia Gengis Kan consolidaba su imperio, y que ni los europeos ni los mongoles tenían conciencia específica de la existencia de otros imperios, a unos cuantos miles de kilómetros, con toda una cultura infinitamente distinta.
Lo que más se conoce de la figura de Gengis Kan es al lider sanguinario y cruel. Esta novela pretende retratar el lado que, para mí, hace verdaderamente interesantes las historias: las familias, los amigos, los sueños que, poco a poco, se construyen, y las responsabilidades que acarrean los ideales cuando se hacen realidad. Desde luego que también es una lección de historia, pero no se siente como una obligación, sino como una aventura que se vive entre páginas.
Es una biografía novelada, o novela histórica. Las buenas novelas de ese género, para serlo, requieren que los hechos fundamentales, hasta donde se conocen, no sean alterados por el autor, quien puede usar personajes o situaciones de una manera más libre para darle fluidez a la historia. En este caso, el narrador es un personaje en parte ficticio, y la localización exacta de algunos lugares ha sido cambiada para darle continuidad a la narración. Además, el autor ha ganado premios por el rigor histórico y amenidad de sus obras (una de ellas sobre el Cid Campeador y otra sobre la batalla de Trafalgar, que también he leído y que recomiendo a todos los que estén interesados por la novela histórica). A mí me pareció muy bueno y por ello lo recomiendo.
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Miyinalouzo -
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